En un déjà vu de episodios anteriores, que se repite en cada nuevo acuerdo salarial de los empleados legislativos, a los que las dietas de los integrantes de la Cámara alta están “enganchadas”, senadores de distintos bloques anuncian que renunciarán al aumento que se prevé para los próximos meses y que llevaría los sueldos a más de 11 millones de pesos en bruto.
Luego que el miércoles se conociera la negociación paritaria alcanzada por los gremios del Congreso junto a las autoridades de ambas cámaras, el bloque de La Libertad Avanza fue el primero en salir a comunicar que no aceptaría la suba: “Los senadores percibimos una remuneración muy por encima del ingreso promedio de la sociedad, y entendemos que no es momento de avanzar con un nuevo aumento de dietas”.
Más tarde hizo lo propio la bancada de la UCR, que a través de un comunicado consideró que “en tanto representantes de los ciudadanos, no podemos estar ajenos al contexto, ni permitirnos gestos que contradigan el principio de austeridad que pregonamos”.
También se sumaron al rechazo del aumento Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, la dupla del Frente de la Concordia Misionero, quienes expresaron que tal decisión “se enmarca en el compromiso asumido con el pueblo misionero, en un contexto nacional de dificultades económicas que exige responsabilidad, austeridad y empatía por parte de todos los representantes institucionales y políticos”.
“Reafirmamos nuestro compromiso con una política al servicio de la gente, basada en el ejemplo y en la coherencia entre el decir y el hacer”, agregaron.
Otros que enviaron una nota formal a la vicepresidenta Victoria Villarruel fueron los tres santiagueños Gerardo Zamora, Elía Moreno y José Emilio Neder. Los dos primeros forman parte del bloque Frente Cívico por Santiago, mientras que el tercero es del bloque Justicialista, pero todos dentro del interbloque Popular.
“Esta decisión la tomamos considerando inoportuno en el marco de la situación económica que atraviesa el país y con el objetivo de contribuir a la austeridad y transparencia en el uso de los recursos públicos”, expresaron.
También desde el interbloque peronista, Sergio Uñac dijo que “en una Argentina golpeada por la economía, y donde millones de familias hacen un esfuerzo enorme para llegar a fin de mes, la política no puede vivir de espaldas a la realidad. Por eso, he decidido renunciar al aumento salarial previsto para quienes integramos el Senado de la Nación”. “Los representantes del pueblo tenemos la obligación de actuar con responsabilidad, austeridad y coherencia”, completó el exgobernador sanjuanino.
Horas después que se conociera el nuevo aumento, Villarruel salió el miércoles pasado con una publicación en sus redes para (volver) a aclarar que ella no decide cuánto cobran los senadores. Fue tan solo unos minutos después que la senadora libertaria María Emilia Orozco apuntara contra la vice y manifestara en una entrevista televisiva: “En Diputados, Martín Menem desenganchó el aumento de diputados con el de los empleados del Congreso, ¿por qué la senadora Villarruel no hace lo mismo?”.
Lo cierto es que el mecanismo de actualización de dietas en base a las paritarias de los empleados legislativos fue aprobado por el Senado en abril de 2024, a mano alzada y sin debate. Tras la polémica, y luego del primer gran salto en la cifra de los haberes, los jefes de bloques acordaron con Villarruel posteriores congelamientos, que la vicepresidenta dispuso y prorrogó por decreto.
El tema nunca más volvió a resolverse por parte del pleno dentro del recinto y, a partir de enero de 2025, Villarruel ya no emitió decretos para congelar las dietas. Así, ante cada nuevo acuerdo salarial, cada senador expresa su voluntad o no de cobrarlo. Esta última vez la presidenta del Cuerpo aseveró: “Queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento”. (Parlamentario.com)